El árbitro Javier Alberola Rojas del Comité de Castilla-La Mancha dirigió el partido. En el VAR se encontraba Trujillo Suárez.
El Señor Next volvió a actuar de manera indignante. Lo más lamentable es que se marchará complacido con su actuación arbitral.
La falta de penalti que no se concedió a Bellingham por parte de Remiro fue escandalosa. Un golpe inaceptable. En el VAR parecía que ignoraban la situación. Posteriormente, en la prórroga, Olasagasti intentó embestir la pierna de Vinicius, cometiendo una falta grave debido a la fuerza y la altura de su entrada. El Señor Next decidió mostrar únicamente tarjeta amarilla y le indicó a Modric que no protestara.
Permisivo en el manejo del juego duro de la Real, el árbitro retardó las sanciones hasta etapas avanzadas. Aramburu debería haber recibido tarjeta amarilla mucho antes. También se mostró amarilla a Camavinga de manera merecida por una entrada por debajo sobre Kubo, así como a Oyarzabal por protestar.
El capitán txuri-urdin manifestó su descontento por un posible fuera de juego de Mbappé en la jugada que condujo al tanto del 3-3 del Madrid tras un saque de esquina. Aunque el francés estaba en una posición avanzada, no mostró intención de jugar el balón, retrocediendo su ubicación. Los jugadores donostiarras también pidieron un penalti por una caída de Kubo en el tiempo adicional de la primera mitad durante un enfrentamiento con Vinicius. No hubo intervención. Así es el fútbol.